Guarda la carta y la fecha de entrega
Conserva el sobre o el correo y apunta cuándo recibiste la carta y qué día dice que termina tu trabajo. Por ejemplo, pueden entregártela hoy y señalar una fecha de despido posterior.
Una carta de despido cuenta la versión de la empresa, no la última palabra sobre lo ocurrido. Aunque diga que has trabajado mal, habrá que comprobar qué pasó y qué pruebas existen.
Lo primero es averiguar hasta qué día puedes reclamar. Por regla general, dispones de veinte días hábiles: no se cuentan sábados, domingos ni festivos. Pide que revisen las fechas de tu caso cuanto antes; seguir hablando con la empresa no detiene por sí solo ese plazo.

Conserva el sobre o el correo y apunta cuándo recibiste la carta y qué día dice que termina tu trabajo. Por ejemplo, pueden entregártela hoy y señalar una fecha de despido posterior.
Firmar que has recibido una carta no es lo mismo que aceptar todo lo que dice. Pero otro documento puede incluir un acuerdo o una renuncia. Escribir «no conforme» ayuda a mostrar tu desacuerdo, aunque después tendrás que reclamar dentro del plazo.
El finiquito reúne cantidades que quedaron pendientes, como el último sueldo o las vacaciones sin disfrutar. Pide que aparezcan por separado para poder comprobarlas; no es lo mismo que la indemnización por el despido.
Haz una lista por fechas de las conversaciones, los cambios de tareas y las quejas. Si te acusan de no alcanzar objetivos, puede ser útil guardar un correo donde te felicitaron por los resultados.
Conserva tu contrato, tus nóminas y las comunicaciones que puedas aportar sin infringir la ley. No entres sin permiso en cuentas de la empresa ni copies datos de clientes para buscar pruebas.
Entrega la carta, el contrato y las nóminas a quien vaya a asesorarte. Pide que te diga cuál es el siguiente paso y el último día para darlo. Tener una cita pendiente no detiene el plazo.
Antes del juicio suele intentarse un acuerdo en un servicio de conciliación: una reunión formal entre la empresa y tú. Presentar la solicitud de esa reunión puede parar temporalmente el plazo para reclamar.
Según el artículo 65 de la ley que regula los juicios laborales, la cuenta continúa al día siguiente del intento de acuerdo o cuando pasan quince días hábiles desde la solicitud sin que se haya celebrado la reunión. Después quedan los días que no habías gastado: si ya habían pasado ocho de veinte, no vuelves a disponer de veinte.
Una llamada, una queja interna o la promesa de que «lo vamos a hablar» no producen por sí solas esa pausa. Tampoco puedes dar agosto entero por perdido en el calendario: en los despidos hay días de ese mes que sí cuentan.
Pide un calendario con las fechas de tu caso y que lo revise un profesional. No te fíes únicamente de una calculadora de internet.
La empresa ha demostrado un motivo válido y ha cumplido lo que exige la ley. El dinero que corresponde depende del motivo: un despido por una falta grave demostrada no se paga igual que uno por problemas económicos de la empresa.
Por ejemplo, puede acusarte de faltas que no consigue demostrar. La solución suele ser que vuelvas al puesto o que recibas una indemnización; normalmente elige la empresa, aunque hay excepciones. No significa que te vayan a pagar todo lo que hayas pedido.
Puede ocurrir, por ejemplo, si te despiden por tu origen o por tu religión. También hay protección especial durante el embarazo, aunque debe revisarse si existe otro motivo válido y ajeno a él. Si el juez declara el despido nulo, la empresa debe readmitirte y pagar los salarios que dejaste de cobrar. Un error cualquiera en la carta no basta para llegar a ese resultado.
Si la empresa dice que has cometido una falta grave, como desobedecer una orden, puede ser importante que te haya dado ocasión de responder antes de despedirte. La sentencia 1250/2024 del Tribunal Supremo exige esa oportunidad, aunque admite excepciones cuando no sea razonable pedirla a la empresa.
Guarda qué te comunicaron, cuánto tiempo te dieron y qué contestaste. Si nadie te permitió explicar tu versión, díselo al abogado. Eso no garantiza que el despido sea nulo: habrá que revisar cuándo ocurrió y cómo se aplica la decisión del Supremo a tu caso. La explicación se apoya en el análisis publicado por el BOE.
Si te dicen que rendías poco, conviene comparar los objetivos con las herramientas y el tiempo que tenías para alcanzarlos. Por ejemplo, un correo sobre una avería puede ayudar a explicar por qué no terminaste un trabajo.
Si te acusan de una falta, pregunta qué ocurrió, cuándo y quién puede confirmarlo. Si la empresa habla de pérdidas o de una reorganización, habrá que revisar los documentos y por qué esos cambios afectan a tu puesto.
Si sospechas que te despiden por haber reclamado un sueldo pendiente, guarda la reclamación y los mensajes posteriores. Si crees que tiene relación con tu embarazo o con un permiso para cuidar a un familiar, cuéntalo también. La cercanía entre dos hechos puede ayudar a investigar, pero no demuestra por sí sola por qué te despidieron.
No mires solo la cantidad
No es lo mismo recibir 6.000 € ahora que una promesa de 7.000 € dentro de dos años. Comprueba qué se paga, cuándo, cómo y qué reclamaciones quedarían cerradas al firmar.
Deja previsto qué hacer si no te pagan
Pregunta si el acuerdo permite pedir al juzgado que obligue a pagar y quién se ocuparía de ese trámite. Si la empresa no tiene dinero suficiente, puede intervenir FOGASA, un fondo público que cubre ciertos salarios e indemnizaciones. Tiene requisitos y límites: no paga cualquier cantidad que la empresa prometa.
Pide que te expliquen hasta cuándo puedes reclamar, qué podrías conseguir, qué pruebas necesitas y qué posibilidades hay de cobrar. Pregunta también cuánto cuesta intentar un acuerdo, ir a juicio, pedir que se revise la sentencia o exigir un pago pendiente.
Una baja voluntaria significa que eres tú quien deja el trabajo. Firmarla para «agilizar» un despido puede perjudicarte. También conviene revisar cualquier documento donde aceptes una cantidad o renuncies a reclamar. Pide copia y asesoramiento sin dejar pasar el plazo.
Hemos consultado las leyes laborales, un análisis del BOE sobre la oportunidad de explicar tu versión antes del despido y datos del Ministerio de Trabajo. Los ejemplos ayudan a entender las opciones y las cuentas, pero no predicen qué decidirá el juez ni cuánto te correspondería cobrar.

Marcos Alós, experto jurista ha revisado y actualizado esta página sobre Divorcios en Alicante. La base de datos ha sido recopilada y analizada por Alida Martínez en 2021, y actualizada con datos de 2025. Más información sobre el equipo editorial de Vencing.